BATANIA

BATANIA
(ese muchacho de Lauros que quiere ser poeta)

viernes, 18 de junio de 2010

Aquella noche


Ya avisé que dejaría la crónica del recital de Batania para cuando tuviese tiempo. No añadiré casi n ada nuevo a la excelente reseña de Ángel (Voltios), sobre todo, porque Ángel dio en la clave del asunto: esperábamos al Batania neorrabioso y apareció Alberto.


Fue enternecedor saber el porqué de su llegada a Madrid, la influencia de la que se alimenta su ánimo y conocer a la persona que oculta el personaje Batania. Se desnudó nuestro amigo delante de los presentes y nos fundió el corazón.


Sabíamos que Madrid era la meta para hacerse poeta, que a su llegada a la ciudad buscó un curro que le dejase tiempo para hacer real ese sueño, sabíamos que Iratxe era el esqueleto que sustenta a Batania, que es cómplice necesaria del mismo, y ahora sabemos que el Batania neorrabioso que llega a Madrid no hace más que tirar de los recuerdos de su tierra (saudade) y de la persona que marcó su vida (su padre).


Una vez más Batania nos envolvió con su declamar pausado y cadente, sereno y contundente; con sus historias del recuerdo y sus propuestas neorrabiosas; con sus glosas a la vida (Iratxe, Lauros, Argi) y sus desplantes a lo “formalmente correcto”.


Esa Vanette, en la desnudos y cantando canciones de La Polla desafiaban al mundo los dos componentes de Batania, no la olvidaremos nunca.


Me deja tan buen sabor de boca aquella noche que leyendo el libro que me entregó, recuerdo cada instante, cada pausa, cada mirada (esa mirada de diablo que pone Batania cuando recita) y cada estremecimiento.


El Batania enfermo de poesía nos ha demostrado a todos (a todos) que su enfermedad es contagiosa y, lo que es más placentero, que no existe vacuna contra la misma si te acercas a él.

jueves, 3 de junio de 2010

La despedida neorrabiosa

El 29 de mayo de 2010 envié el siguiente mensaje sms a mis colegas:
'Esta noche hay un recital de un poeta acojonante. Batania. A las 21h en el Buko. Te hace? Dani'
Y allí aparecimos una hora antes del comienzo del recital cuatro colegas. Enrique, José Carlos, Javi y yo. De gin tónic en gin tónic nos dieron las nueve y media de hambre cavernícola y mareo inglés.

El primer triunfo de la noche, cuando decidimos llevarnos la pizza al Buko y tomárnosla entre trago y trago de copa.
El recital noerrabioso fue como sospechábamos. Alucinante. Maldito Batania. Ya te ganaré, ya...
Pero eso no es lo que quería contaros. Al final del recital, Batania, autoeditado y fotocopiado en camisetas nos hizo neorrabiosos a todos los presentes con esa generosidad a la que nos tiene acostumbrados. Tres negras para mis amigos. Una roja para mí, que me la dio la mismísima Iratxe (ay, me da no sé qué escribir ese nombre). Batania se negó a firmarme un ejemplar para amada amante. Ya me vengaré. El muy maldito.
Y con los cuadernillos en mano, y las camisetas en pecho, salimos haciendo eses hacia el garaje sónico. Dulce elixir la ginebra es, y la olvidado gramática he.

Segundo triunfo de la noche, salir todos con el uniforme neorrabioso. Aunque fuera haciendo eses. O gracias a las eses. dodecafónicos como íbamos, unas francesitas tuvieron que aguantar los embites de mis más plurales (que por si no te habías enterado es una forma de decir que iban borrachos como cubas) mientras yo, poeta danilactiano por los suelos celestiales, les silbaba al oido 'ne les écoutez pas, il son des cons'.
Y se reían, las pobres. Qué miraquelindas.
Nos cerraron el garaje sónico, vencidos ellos, victoriosos y translúcidos nosotros.

Tercer triunfo de la noche. Salir en el momento adecuado, con la chispa adecuada, la lengua de trapo, y la camiseta a juego. Brillantes. Unas mozas tuvieron la desgracia de reírse de alguna de nuestras ocurrencias, y como tiburones que han olido la sangre nos pusimos a darles palique.

Pajarilla: ¿Qué es eso de neorrabioso?
Danilac: Una marca de champú
Javi: No la tomes el pelo hombre, estamos despidiendo al chaval que se nos casa.
Como tenía la camiseta roja, y ellos negra, como todas eran neorrabiosas, y como íbamos como cubas -maldita sea, se nos notaba- coló perfectamente.
Pajarilla: ¡No me digas!
Danilac (con media sonrisa de lado, no sé si de la parálisis facial de la ginebra, o de intentar no descojonarme): Pues ya ves. Me han atrapado.
Pajarilla: Ay, ¡pero qué guay! ¿Cómo se llama ella?
Javi: Elena.
Danilac: Eso es, Elena.
Pajarilla: Qué bonito que os caséis, me parece genial, ya no quedan muchos que se casen. La gente se junta y punto. Bah, eso se ha perdido... Y ¿dónde os casáis?
Danilac (más lento que el caballo del malo): En una iglesia.
Pajarilla: Ja, ja, ja, ya hombre, quiero decir, dónde está la iglesia.
Danilac: ¡Ah! En Alcalá de Henares... (invéntate algo rápido... Joder, mi amigo Rafa ya habría dicho un nombre...) San Rafael se llama.
Pajarilla: Ah, sí. ¡Creo que la conozco!
Danilac & Javi: ¿?¿?¿?¿??¿?¿¿?? O_o
Pajarilla: Es que estuve viviendo en Alcalá mucho tiempo...
Danilac: Ya... ¿Tú eres creyente?
Pajarilla: ¿Yo? ¡Qué va!
Danilac: Yo tampoco, lo hago por ella.
Pajarilla: Me parece genial.

Y me miró con esos ojos con una mezcla compasión, devoción, y sueños por cumplir, mientras yo bajaba la mirada ensoñada, y de paso le echaba un vistazo al escote. No llevaba sujetador.
Luego volvió José Carlos, un tío grandote, de metro ochenta y noventa kilos mínimo. Fumador y versado en las artes de la ingesta de alcoholes. Qué rico, me veía tan solito con la pajarilla que quiso hacerme compañía.

José Carlos: ¿Qué te parece genial?
Pajarilla: Que se case. No quedan mucho como él.
José Carlos: Yo también quiero casarme.
Pajarilla: ¿En serio?
José Carlos: En serio. Lo malo es que ella no lo sabe todavía.
Acto seguido se arrodilló, y muy serio le espetó un 'cásate conmigo, Inés'
Danilac: Irene, ha dicho que se llama Irene.

Entonces me pareció oír la voz en off de Miguel de la Cuadra Salcedo que decía emocionado 'El neorrabioso ha fallado su golpe. Pero no le importa, la derrota también es una victoria, y los gatos siempre caen sobre sus patas, aunque hayan errado el tiro.'

lunes, 31 de mayo de 2010

Un pedazo del alma de Batania (por Vuk)

Antes de la crónica de lo del sábado (que nos sé cuándo podré escribir) os dejo con esta maravilla:


batania entero, desmembrado y rec-compuesto by Vuk




viernes, 28 de mayo de 2010

UN TAL BATANIA POR JOSÉ LUIS ZÚÑIGA


No voy a ser elíptico para decir lo obvio:
que soy miraquelindo y cachicuerno.

No andaré por las ramas, hoy no toca
desparramar elipsis:
todos somos un poco lo que somos
gracias a sus palabras.

Las palabras que inventa cada día,
el hombre de la rabia, un tal Batania.

jueves, 27 de mayo de 2010

miércoles, 26 de mayo de 2010

Más comida para los pollos

En las noches más oscuras,

cuando la habitación es

un cofre cerrado

y los ojos no distinguen

la mínima luz,

la voz recita de memoria
los salmos más delicados
que aplacan la amenaza

(ten cuidado conmigo...)

... Iratxe.

Quizá el sábado

se repita

la ceremonia

y yo estaré allí

para cerrar

los ojos.



Desde Valencia, Eddie Bermúdez se declara neorrabioso.

No podía ser de otra manera...

martes, 25 de mayo de 2010

KILL BATANIA

Lo reconozco, me interesó Batania porque le confundí con Albert Pla.
Pero, encima, creo que es más guapo.
Gracias a Batania rompo todos mis poemas. Todos menos este.

KILL BATANIA


Un niño en Lauros
mira al cielo y con el pulgar
y el índice paralelos, coge
un avión. Intenta empujarlo más deprisa
a ver si tras la estela
crecen humeantes poemas.

Descubre sin querer que
la poesía se esconde
en las boñigas de las vacas que ríen,
en el pico del gallo madrugador,
en las heridas de las nectarinas al caer,
en las pelotas de frontenis
y en el viento que trae violento un nombre.

Ahora que ha crecido por fuera
juega en Madrid,
armado con un estilete escupe
veneno en spray sobre los muros
de nuestra estúpida indiferencia.
Esputa
vomita
tragicómicas medusas.

Sabe de su fuerza y por eso
lo esconde
bajo su disfraz de poeta loco,
aunque sabe que estamos
Chapman, Oswald y Paredes
al acecho de sus versos.

No tiene miedo, sabe que
Argi custodiará su calavera
bajo un campo de ojos de Iratxe

Jorge M. Molinero
(hoy más inculto que nunca)